El confinamiento fue algo que vivimos en nuestros hogares, pero también en las redes sociales.
En Dakota & Durango, el estudio creativo donde tuve la suerte de trabajar, encontramos la manera de unir ambos espacios y contar a los seguidores qué pasaba en cada casa, concretamente en un edificio donde, al salir el sol, descubríamos cosas muy interesantes de nuestros vecinos.
Con un primer tap, el usuario de Instagram lograba que amaneciera y, usando una lupa, podía ver a través del balcón, qué sucedía en esa vivienda. Cada día, una historia.
Nuestra intención no era otra que dinamizar este tiempo en standby que nos tocaba vivir y hacer un poco de branding.